Capítulo 4 #4

—Bueno, así son los jóvenes —se excusa avergonzada.

—Muy bien, síganme. Este es un internado mixto, pero las niñas duermen de un lado y los chicos muy retirados de ellas, sin embargo, toman clases juntos, pero bajo supervisión. 

—¿Supervisión?

—Sí, evitamos que los chicos tengan mucho contacto con las niñas, no queremos inconvenientes—la mujer con rasgos refinados sigue caminando con su cabeza erguida —. Aquí le enseñamos a las niñas bien portadas a ser unas damas y evitar el mal vocabulario, también ofrecemos una larga lista de actividades extracurriculares. 

Amy pone los ojos en blanco, cuando recibe un codazo de su tía. La joven ensancha la mirada y su tía la mira con expresión de enojo.

—Cuando se haya acomodado, podrá tomar alguna de las actividades disponible. Como sabe han llegado un poco tarde, así que las clases están algo avanzadas, espero que pueda ponerse al día señorita grey.

—Lo intentare.

—Intentar no es suficiente, pero es aceptable de momento. Las luces se apagan a las 10 luego de esa hora ninguna niña debe estar fuera de su alcoba, en caso de ser así recibirá una amonestación nada gratificante.

—¿Me meten a un armario oscuro o algo así?

—¡AMY! 

—No —la directora se detiene —. Las ponemos hacer trabajos en el colegio, limpieza, oficios, cocinar, y otras actividades interesantes —la mujer la mira con un poco de intimidación.

Y ese instante Amy pensó que esa mujer pretendía causarle miedo, pero de eso nada.

—Te pregunte si me trajiste a la cárcel —mira a su tía con fastidio.

—Discúlpela, ella… bueno, es un poco fuerte su carácter.

—No se preocupe, aquí recibirá una buena educación. Pronto no la reconocerá de lo bien portada que se convertirá.

La pelinegra observa a la directora fijamente, quizás esa mujer le causara muchos problemas. 

—Sigamos… su habitación ya fue alistada, y sus documentos de inscripción archivados. Mañana mismo podrá comenzar sus actividades como las demás chicas, su horario de clases se encuentra en su recámara junto con sus uniformes.

—Odio usar uniforme.

—Las reglas son fáciles, usa correctamente el uniforme o se le castiga en el área de la lavandería ayudando a lavar y planchar. El uniforme es una parte fundamental del colegio, así que no empecemos con el pie derecho y le recomiendo que lo use como se debe.

Las tres mujeres suben las escaleras hasta el tercer piso, caminan por un largo corredor y al llegar al final del mismo la directora abre una puerta. Entra en el cuarto y Amy se da cuenta de que es una habitación bastante grande para ser un colegio.

La joven camina hacia la ventana y nota que es muy alto para escaparse, luego levanta la vista y desde allí puede divisar perfectamente aquella mansión que llamo su atención. Se le queda mirando nuevamente atontada.

—Como vera, no podrá escapar desde este piso. Sus cosas las traerán en un momento y podrá acomodarse como guste, mientras, sigamos dando un recorrido por el colegio para que conozca bien todo, y su tía también.

—Eso suena bien.

La voz autoritaria de la directora era molesta, era bastante intuitiva, pero a ella no le importo, solo seguía mirando aquella casa desde su cuarto. Era increíble que tuviera tan buena vista desde allí.

—Vamos, no te quedes —su tía la toma del brazo y la jala fuera de la recámara.

—Estas son sus llaves, trate de no perderlas por favor.

Ella toma las llaves de su prisión y suspira, si sus padres estuvieran vivos no hubieran aprobado aquella escuela. Entendía las razones de su tía, iba a estar viajando mucho y no la podía atender como se debía.

Para ella más fácil deshacerse de su sobrina que atender sus necesidades. Aunque no las tuviera, a decir verdad. Solo necesita un momento para ella, no quería ir a la escuela, ni salir de casa. Pero la estúpida terapeuta le recomendó que necesitaba interactuar con amigas.

Y como no… se escapa del colegio para ir a cualquier parte hasta que su tía se hartó de su comportamiento, por eso busco el mejor internado para señoritas que existiera en Inglaterra. Tuvieron que viajar de Nueva York a Inglaterra, según su tía no se fiaba de meterla en uno de Estados Unidos.

Y tenía razón, podía escaparse y sería peor. En cambio, en ese, la cosa era otra. Por un momento pensó que lograría escaparse, pero con esa directora que seguramente tendría los ojos puestos en ella; le sería imposible fugarse.

Quizás y no resultara tan malo quedarse allí, al menos tenía un cuarto para ella sola. No es que se estuviera resignando, pero allí se respiraba otro ambiente y en su casa todo les recordaba a sus padres. 

Sigue a la directora por todas partes, visitaron salones, conocieron algunos profesores y empleados, la escuela tenía una piscina, cancha de tenis y pare de contar. 

No estaba nada mal, pero seguía queriendo estar sola un rato. 

—Los romances están prohibidos, por eso mantenemos separados a los chicos de las chicas. Únicamente familiares pueden venir a visitar, y son días muy específicos.

—Sí, entiendo… 

Amy vio a la directora alejarse con su tía y ella se quedó paraba a mitad de un corredor, se da la vuelta y regresa sobre sus pasos, camina hacia un jardín verdoso cubierto por algunas hojas color naranja. 

Divisa un asiento para sentarse en él, mira la hora en su reloj, a esa hora todas esas chicas de ese colegio estaban en clases, al día siguiente seria duro para ella para tratar de evadir a todas ellas. No le interesaba hacer amigas.

El internado estaba bien, pero era un asco por lo que tenía que pasar.

—Me han traído a la cárcel —musita soltando el aliento.

—Siempre creí que era un hermoso internado, nunca imaginé que aparentara ser una cárcel.

Amy se sobresalta al escuchar la voz de un hombre, la joven se pone en pie y retrocede varios pasos al ver a un hombre detrás de ella observándola fijamente.

Mira a su alrededor notando que estaban solos en el jardín, su corazón comenzó a palpitar frenéticamente ante la mirada inquisitiva de ese extraño y justo en ese momento se preguntó, ¿Quién demonios es este?

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