Capítulo 6 #6

Su tía la mira frunciendo el ceño, luego le echa un vistazo al colegio. No veía nada mal con él, solo que era bastante elegante, algo anticuado, pero elegante por dentro. De todas formas, todo era así en Inglaterra.

—Eso es una tontería, no te llevare conmigo. Estaré llamando para ver cómo va tu progreso, por favor no te metas en problemas Amy, te advierto que por cada inconveniente en el que te metas le sumare un año más a tu estadía aquí.

—¿Qué dices? 

—El dueño de este lugar y esa directora se ven algo estrictos. Estoy segura que me llamaran si te metes en problemas, y si eso pasa, añadiré más años. ¡Y sabes que lo puedo hacer!

La mención de aquel hombre paralizo de nuevo a Amy, ¿Qué diablos le pasaba con ese tipo? ¿Acaso le tenía miedo?

—Adiós, pórtate bien y mejora ese mal carácter que tienes.

Cuando Amy escucha que la puerta del coche se cierra reacciona, parpadea y ve a su tía metida en el coche despidiéndose.

—No, tía, no te vayas…—le dice tocando el vidrio.

Pero el coche arranca y ella se queda allí conteniendo la respiración, y viendo como su oportunidad de salir de aquel lugar se esfumaba.

—Demonios…

—Señorita Grey ya puede entrar, no es hora de estar afuera.

Ella se da la vuelta y ve a la directora en la puerta con una expresión nada amistosa. Su estadía en aquel lugar iba a ser un infierno con esa directora respirándole en la nuca. De la nada la pelinegra lleva la mirada hacia arriba y ve atreves de un enorme ventanal la figura masculina del director.

Ella abrió un poco más los ojos cuando se fijó que él la estaba mirando fijamente, casi que no parpadeaba. Sus ojos parecían brillar desde donde estaba, y eso le dio escalofríos. Así que sale corriendo a la entrada del colegio.

—Está prohibido correr en los pasillos —oye a la directora, pero la ignora, su corazón se había vuelto loco.

[…]

Dimitri miró a Amy por el ventanal y pillo que no deseaba quedarse en el internado, a pesar de sus suplicas su tía no se la llevo. Quizás la chica le diera problemas a la señora Irina, se notaba que era un poco rebelde.

Eso le saco una leve sonrisa.

—Una rebelde, quien lo diría.

Se da la vuelta y se encamina hasta su oficina. Cuando escucha unos pasos a sus espaldas.

—Señor McBride, que bueno que lo encuentro aquí.

—Me dirijo a mi oficina, ¿Qué se le ofrece?

—Era para informarle que el expediente de la señorita Grey está en su escritorio.

—Muy bien, gracias. Lo checare en un momento, haga que la señorita se sienta cómoda, parece que no está a gusto con el colegio.

—Sí, bueno, su tía me ha dicho que es muy rebelde.

Dimitri se sienta en su silla y toma el expediente de Amy.

—Por esa razón, necesita sentirse bien tratada. No la regañe tanto, en algún momento se acostumbrará a las reglas —contesta empezando a hojear el expediente de la chica.

—Claro, como usted diga.

—Puede irse —mira a la mujer por encima de los papeles, lo que la hace temblar.

Al ella marcharse, Dimitri se concentra en la información de Amy. Mira la foto detenidamente, ve sus facciones delicadas, esa nariz respingada y esos labios rojizos y algo voluptuosos.

Cierra los ojos un momento y respira, luego los abre y sigue leyendo su informe. En definitiva, era una joven problemática, y eso viene desde hace un año. Se preguntó porque le gustaba meterse en problemas.

—Así que ya estas a punto de cumplir 18 años —sonríe un poco al leer la parte donde marcaba su fecha de nacida.

Saca la foto del expediente y cierra la carpeta. Reclina su asiento hacia atrás mientras observa la fotografía.

—Qué curioso, mi luna es una rebelde chica de ojos azules. Quién lo diría, me has hecho esperar tanto para terminar siendo una de las jóvenes que estudian en mi propio colegio. Eso sí que será un problema. 

Acercarse a ella iba a hacer todo un reto tanto para él como para su lobo, mira que a duras penas logro contenderlo en el jardín; puesto que estaba deseoso por saltar sobre ella. 

—Tanto desear que no fueras estudiante, y para nada…

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