Capítulo 32 La curiosidad mató al gato

JENNIFER

— ¿En tu cuarto? —pregunto sin levantar la voz.

No me defiendo como alguien culpable.

Claro que se daría cuenta de que la puerta estaba abierta. Pero no diré nada ni bajo tortura.

El desvía la mirada y aprieta el pomo de mi puerta, se ve contrariado.

—Ejem, estaba en la ducha, creí cerrar ...

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