Capítulo 37 Trabajo pesado

ADRIAN

De vuelta en la oficina me siento amarrado. Y no solo porque debo utilizar de nuevo el bendito cabestrillo.

   El brazo me duele, no dormí nada y tengo una reunión con los directivos más tarde.

   —Amelia, ubique a Daniel, por favor —digo por el intercomunicador y él entra después de dar dos...

Inicia sesión y continúa leyendo