Capítulo 52 Un juego peligroso

JENNIFER

Me giro lentamente y su mirada aún está fija en mí.

   Abrasadora, candente.

   Como felino que observa su presa.

   Quizás no es la analogía correcta, porque no creo que las presas sientan la atracción que yo.

   —Adrian, no puedes mirarme así y luego fingir que solo soy yo quien se hace ...

Inicia sesión y continúa leyendo