Capítulo 33 CAPÍTULO 32

A la mañana siguiente, Renata amaneció con una sola idea fija: no iba a esperar a que los guardias no llegaran a tiempo.

Lo primero que hizo al llegar a Amaranta fue llamar a Rosita a su oficina.

—Necesito que me ayudes con algo, y rápido. —Le habló bajito, con la puerta cerrada—. Búscame un de...

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