Capítulo 25 25

―¿Desde hace dos semanas?

Kael seguía sentado en el suelo junto al escritorio de mi abuela.

―Sí.

―Y no pensabas mencionarlo.

―No sabía que importaba.

Me reí una vez.

―Qué frase tan peligrosa viniendo de ti.

―Iria.

―Dos semanas, Kael.

―Eran cortes pequeños. Golpes. Cosas del trabajo.

―Tu especie cier...

Inicia sesión y continúa leyendo