Capítulo 6 ¿Era intrigante o tragame tierra?
¡Malditos sean los hombres!
Por fin encuentro un buen puesto de trabajo, que va acorde con mi desempeño, actitudes y tiene un gran salario, ¡y el maldito CEO es el hombre con el que me acosté y le dije viejo y que le presentaría a mi abuela!
¡¿Por qué todo me sale mal a mí?!
Tendré que decirle a Mel que todo salió mal. No solo con la app que me recomendó, sino que también con la entrevista de trabajo que, asimismo, me recomendó.
Mel estaba tan emocionada por ayudarme a conseguir trabajo, que estoy segura que se decepcionará muchísimo.
Pero, ¡agh!, no es mi culpa. De saber que el tipo de anoche era el CEO de una de las empresas más importantes del país, habría gritado en una excitación fingida en el coito y le hubiera dicho que fue lo mejor de lo mejor. Hasta habría dejado que me embarazara.
Obviamente, no sabía nada. Y él tampoco.
En su rostro vi la sorpresa en cuanto pasé. Me miró de arriba abajo, con unos segundos demás en mi escote, y luego solo esperó a que yo lo terminara de reconocer.
Y a ver, así con ese traje y la barba bien recortada, se veía bastante apuesto. Mi problema no radica en que sea feo. Cosa que no es. Mi problema es que es mucho más mayor que yo, y que fue horrible el sexo con él.
Si al menos el sexo hubiera sido bueno…
Sacudo la cabeza. Solo a mí me pasan estas desgracias. Tres citas terribles en la misma semana. ¡Consecutivas las tres! Debe ser una clase de récord. Tendría que registrarlo y ver si me mandan un premio en modo de dinero. Mucho dinero.
Cuando llego a casa, un sonidito casi hace que tire mis cosas. Solo eso faltaría. Cuando reviso mi celular, arrugo la frente, incapaz de entender cómo es posible que tenga una notificación de Love in Love is not.
—Yo te desinstalé —le digo al celular. Por el rabillo del ojo, vislumbro que la señora Tina, se me ha quedado viendo—. Buenas tardes, vecina.
Ella me devuelve la sonrisa, pero acelera el paso. La sigo con la mirada. ¿Qué trae esa señora hoy? Da igual. Entro a mi casa y coloco las cosas en el sofá para revisar la app.
Quizá no la desinstalé bien. O creí que lo había hecho.
Cuando checo la notificación, veo que me emparejó con alguien más. Un tipo llamado ChicoIntricate201. Otra bromita de la vida. Le encanta jugar conmigo.
Al revisar la info que tiene disponible, me parece un mejor prospecto. Aunque no sé qué es lo que me obliga a pensar en aceptar. Si es que estoy cansada y necesito un poco de afecto. O si fue la terrible entrevista de trabajo. Sea lo que sea, termino por aceptar.
La cita se completa para hoy a las siete de la tarde. Creo que aquí estamos y todos desesperados.
Veo el reloj. No me queda mucho tiempo. Guardo mis cosas y me lanzo directo a bañarme y cambiarme de ropa a una más coqueta. Aunque esta vez no me esforzaré tanto.
Al terminar, me observo en el espejo. A pesar del poco esfuerzo, luzco muy bonita. Si la empresa de pacotilla de ese tal HombreCoqueto301 no me quiere dentro, pues ellos se lo pierden. Además de inteligencia, aporto belleza, y eso no cualquiera.
Salgo de la casa diez minutos antes, subo a mi auto y me dirijo a un nuevo hotel.
Ya sé lo que dirás. Roni, Roni, Roni…, ¿acaso no habías dicho que no volverías a ir a ningún hotel ni a usar esa torpe aplicación?
Sí, fue así.
Pero debo de decir, en mi defensa, que estoy un poco necesitada y yo sé que tú me entiendes. No es el hombre, es lo que tiene el hombre, desgraciadamente.
Cuando la tecnología nos permita tener un robot que se encargue de nuestra satisfacción, prometo que seré la primera en la fila. Por lo pronto, es esto o mi consolador sin baterías. Y cariño, tengo las uñas ya hechas.
Estaciono y entro al hotel. Estoy por verificar la reservación, cuando un joven se me acerca. Es alto, de cabello entre pelirrojo y rubio, ojos azules y una sonrisa discreta.
—¿Tú eres la chica de la app?
—¿Ah…? —Giro la cabeza de aquí para allá, sin saber si habla conmigo o con alguien más joven—. ¿Disculpa?
—La app de Love in Love is not —dice, ya no muy convencido de que sea yo. Pero ahora soy yo la que está entre encantada y extrañeza.
Esto sí que ha sido rápido.
—¿Eres ChicoIntricate201? —Enarco una ceja.
Él me dedica una sonrisa casi avergonzada.
—Era intrigante. —Se rasca la nuca, nerviosa—. Ya no me dejó cambiarlo.
—Ah, ¿había opción para escoger uno?
Interesante, de haberlo sabido…
Él asiente.
A ver, ya es hora de observar con detenimiento. El chico es lindo. Muy apuesto. Y estoy segura que está marcadisimo. Aunque tiene los hombros un poco más estrechos que yo. Se ve bastante nervioso. Incluso más que el idiota anterior.
Todo esto me hace sospechar de algo.
—Perdón, ¿cuántos años tienes?
Con una sonrisa hiper orgullosa, responde:
—Acabo de cumplir veinte años.
Me quedo boquiabierta.
Pasamos de un viejo a un chico que acaba de superar la adolescencia. ¿Esto es en serio? O sea, ¿qué entiende esta aplicación por el rango de edad que yo puse? Coloqué entre los veintiséis años y los cuarenta cerrados. ¿Qué parte no se entendió?
Sacudo la cabeza. Ya sabía yo que de decepciones vivo.
—¿Estás bien? —pregunta el chico—. ¿No te gusto?
Bueno, a mal paso ir de prisa.
—No, no es eso —le aseguro—. Me acordé de un mal chiste. Ven, veamos si esto sale bien.
Y subimos.
¿Qué te digo? Lo que una hace por no quedar mal.
