Capítulo 1 Capítulo 1: Fantasía sexual

Capítulo 1: Fantasía sexual

Me di la vuelta de un lado a otro en la cama pero no conciliaba el sueño, era la primera vez que me quedaba aquí en la casa de Valeri y ciertamente debí haberle preguntado primero si ella roncaba. Parecía un tractor averiado, no paraba de roncar.

Me senté en la cama agotada de forzarme a dormir y entonces me levanté para salir de la habitación, tenía mucha sed. Bajé las escaleras viendo el proyecto final de la preparatoria que estuvimos haciendo en la mesa, mañana por la mañana tendríamos que entregarlo por eso me quedé, aunque hubiera sido mejor haberlo hecho en mi casa, pero necesitaba un respiro de mi madre y su novio que se había ido a vivir con nosotros. Todo un desastre, nos llevábamos fatal.

Abrí la nevera y tomé un poco de agua fría, tampoco tenía sueño, era de las personas que se le hacía difícil dormir en una cama que no fuera la suya. Me quedé por un momento viendo hacia la ventana cuando se reflejaron luces rojas y azules, era un camión de bomberos que se había estacionado afuera, un hombre de uniforme de bombero bajó del camión despidiéndose con un gesto de la mano antes de encaminarse a la entrada de la casa.

«Es el padre de Valeri».

A pesar de tener muchos años de amistad con Valeri, nunca lo había conocido porque él siempre estaba trabajando, solo lo vi por fotos de Instagram que posteaba Valeri en Instagram y realmente el señor Brandon Roy era tan guapo como se veía en las fotos.

Lo miré mientras él caminaba distraído cruzando el jardín,  el uniforme de bombero tenía la parte de arriba abierta y colgaba de sus caderas, él andaba sin camisa mostrando un cuerpo perfectamente ejercitado y bronceado por el sol, su cabello rubio parecía tornarse cobre con la luz de la noche y no fue hasta ese momento que recordé que Valeri había comentado con orgullo que su padre era bombero y físico culturista.

«Joder, es bellísimo».

Por lo que sabía, la madre de Valeri también era físico culturista y trabajó con el señor Roy, pero ella lo engañó con un colega y se habían divorciado hacía 4 años, ahora ambos estaban separados. Así que el señor Brandon Roy estaba soltero, por lo que no me sentía mal por tener la boca ligeramente abierta al borde de la baba, él parecía una fantasía sexual andante y me lo imaginé de repente sobre mí mientras se quitaba el resto del uniforme y besaba mi cuello...

«Basta»

De repente la puerta de la casa se abrió y yo me voltee cuando escuché las pesadas pisadas de sus botas contra el suelo acercarse a la cocina. Mi corazón se aceleró, no sabía como actuar, es decir tenía el rostro rojo por mis pensamientos impuros y...

Actué por impulso, me oculté debajo de la encimera.

Él entró, ni siquiera notó mi presencia, debía de estar cansado porque hasta aquí olía el sudor de su piel e intenso humo, como si se hubiera metido en una parrillada.

¿Por qué de repente ese olor me parecía tan hipnótico y sensual? Tenía las hormonas revueltas.

El señor Brandon Roy tomó agua, dejó el vaso en el lavavajillas y se terminó de quitar su uniforme lanzándolo en la cesta de la ropa sucia que estaba al costado de la cocina, me asomé para verlo desfilar en sus boxers color negro que se acoplaba perfectamente a todo su cuerpo escultural hasta que se perdió en el baño que estaba al inicio de la escalera y cerró la puerta.

Respiré. Mi corazón estaba desenfrenado.

Tenía que volver a la habitación antes de que él se diera cuenta del vergonzoso evento donde me oculté a mitad de la noche debajo de la encimera de los nervios.

¿Pero que pasaba conmigo? Estaba actuando como una acosadora, pero, la verdad, nunca había sentido esto antes, nunca me gustó tanto nadie como para imaginar cosas sucias en cuestión de segundos. Nunca.

Me levanté y me dirigí hacia la escalera en puntillas intentando no hacer ruido, las únicas personas de la casa era Valeri, yo y ahora su padre, así que no me preocupaba que alguien me encontrara. Escuché la ducha y por un segundo me quedé paralizada frente al baño al borde de la escalera, mi mente volando al imaginarlo del otro lado quitándose su ropa interior quedando enteramente desnudo, su piel bronceada, su cuerpo ejercitado, de seguro que podría levantarme con mucha facilidad y cargarme...

«Ya basta»

Sentía mi rostro caliente solo por imaginarlo. Ese hombre era una completamente fantasía sexual.

«De seguro la tiene pequeña» eso decían de todos los físicos culturistas.

—Si, de seguro —susurré para mí misma para intentar que se me borrara la imagen que yo misma me había hecho de su cuerpo desnudo del otro lado del baño.

«¿Y si no la tiene peque...? »

De repente la puerta del baño se abrió de golpe y sus ojos grises se fijaron en mí mirándome capturandome infraganti.

Mierda.

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