Capítulo 134 Ratones, monstruos y niñas desaparecidas

Matteo

Salió apresurada de la habitación como un ratón asustado.

Un minuto estaba sobre mí, montándome, subida a ese colocón de poder como si fuera dueña del maldito aire, la mano apretada contra mi pecho mientras susurraba amenazas que me hacían latir la polla… y al siguiente estaba nervios...

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