Capítulo 43 Lo que no esperaba

Matteo

No estaba llorando.

No estaba temblando.

No me estaba mirando.

Solo… estaba ahí. Con los ojos fijos en el techo. Los pechos elevándose con cada respiración lenta. La piel enrojecida y brillante de sudor.

Y yo no podía dejar de mirarla.

No porque fuera hermosa. Eso era evidente.

N...

Inicia sesión y continúa leyendo