Capítulo 95 Despertar a la bestia

Valentina

Calor.

Bajo y lento, enroscándose por mi pecho como humo. Se me cortó la respiración incluso antes de abrir los ojos, y los pezones estaban duros… doliéndome con el aire fresco. No… no era aire.

Calidez.

Una boca. Lengua. Dedos.

Jadeé, arqueando las caderas, y mis ojos se abrier...

Inicia sesión y continúa leyendo