Capítulo 112 112

MIA

Por un segundo, me pregunto si esto no será un delirio febril. La carta, mis padres… todo.

Pero entonces mi mamá me abraza, y lo sé: es real.

Su aroma me envuelve al mismo tiempo que sus brazos. Sal marina y naranjas, como la brisa que entra desde nuestro patio trasero.

—¿M-mamá? ¿Cómo…?

—¡...

Inicia sesión y continúa leyendo