Capítulo 115 115

Y aun así, sé que no es la inseguridad la que me susurra esas palabras al oído. Es Mia. La idea de que no tenga a nadie a quien volver a casa, de verla llorando sobre mi tumba. De Eli compartiendo su duelo. De que mi propio hijo nunca llegue a conocerme.

No puedo dejarla. No voy a dejarla.

Por eso...

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