Capítulo 44 44

El silencio cae a mi espalda. Me doy cuenta de que esto debe de ser algo raro para Yulian: que le digan que no.

Pero al final, su mano vuelve a moverse.

—Joder, kotyonok —susurra, inhalando mi aroma con profundidad—. Vas a ser mi muerte.

Luego me hunde un dedo.

Me estremezco con fuerza. Él suelt...

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