Capítulo 56 56

Ahora no me mira. Sus dedos se aprietan alrededor del vaso, los hombros se encogen hacia adentro como si quisiera desaparecer dentro de la manta que la envuelve.

Lo odio con toda mi maldita alma.

—Mia.

Aun así no me sostiene la mirada. Sus ojos bajan a su muñeca, y los sigo por reflejo.

Se me es...

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