Capítulo 8 8

—No me importa quién quería qué ni por qué —gruñe.

De pronto, no queda ni rastro de su aura de Rey de Hielo. Puedo ver la rabia ardiendo en lo más profundo de sus iris, caliente y fulgurante.

—Hasta que salga el sol, eres mía. Así que no vuelvas a alejarte. ¿He sido claro?

Las lágrimas me escuece...

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