Capítulo 38 No tengas miedo, estoy aquí

Los ojos de Wendy se abrieron de golpe, llenos de sorpresa.

—Oye, no te preocupes, estoy aquí —dijo Alexander en voz baja; su voz grave tenía un encanto particular.

—Señor Turner, ¿qué hace aquí? —Wendy se quedó mirando sin comprender al apuesto hombre frente a ella y murmuró su nombre, convencida...

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