Capítulo 106 106

Dios mío. Aprieto los dientes cuando llega el orgasmo. Puedo oír sus gemidos fantasma en mis oídos, resonando cada vez más fuerte hasta que el clímax me consume.

Me mancho la mano cuando me corro. La satisfacción dura unos minutos benditos antes de desvanecerse y volver a convertirse en fastidio.

...

Inicia sesión y continúa leyendo