Capítulo 12 12

Ya debería ir a mitad de camino hacia su cabaña, listo para destrozar el lugar entero en busca del regalito improvisado de Sobakin. Pero por alguna razón no puedo dejar de mirarla. Son esos malditos jeans. Le quedan como una segunda piel, igual que su camiseta de tirantes. Que los pezones se le marq...

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