Capítulo 128 128

Vuelvo a abrir el grifo para renovar el agua tibia. Cuando lo cierro otra vez, el silencio parece más denso que nunca. Ella se estremece, arropada por los reconfortantes remolinos de vapor que suben de la bañera.

—¿Quién iba a pensar que el cielo era una bañera de agua caliente? —ronca.

Me siento ...

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