Capítulo 34 34

Se levanta de un salto de la cama y se me planta enfrente, toda postura de pelea e indignación. Aunque es difícil tomarla en serio con ese pijama. Los conjuntos con estampado de fresa y limón no son precisamente algo que infunda miedo en el corazón de un hombre.

—Lo siento, ¿pero no sé cómo esperas...

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