Capítulo 45 45

Trago saliva y deslizo mi mano en la suya. Me guía a través del restaurante y, igual que cuando entramos, todos los ojos vuelven a posarse en nosotros. Esta vez no se detiene a hablar con nadie ni a estrechar manos. Solo avanza a paso firme, y yo voy dando tumbos tras él, atrapada en su estela.

—¿A...

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