Capítulo 7 7

—¡AARRRGHH!

El grito se me escapa cuando me doy cuenta de que lo que tengo en la caja no es un dildo color carne… es carne de verdad.

Carne humana de verdad.

Es un…

Maldito…

Dedo.

—Dios mío, Dios mío, Dios mío—. Hablo rápido y me tiembla todo y, a pesar de la ducha reciente, vuelvo a sudar. —¿...

Inicia sesión y continúa leyendo