Capítulo 96 96

—No —replico con inmadurez, enterrando la cara bajo la almohada. No tengo ganas de hablar con nadie, y menos con el hermano impasible de Uri—. Vete.

No me hace caso. Por más fuerte que me aprieto la almohada contra la cabeza, su voz se oye con claridad.

—No has comido nada en más de veinticuatro h...

Inicia sesión y continúa leyendo