Capítulo 23 — La noche siguiente

Jade corría aterrada, la estaban persiguiendo. Querían matarla. No podía ganar; no podía defenderse. Más y más rápido, corría mientras le hacían cortes en los brazos y las piernas hasta que fue empujada por un acantilado y cayó, splat, muerta, al fondo. Jade se sentó de golpe en el suelo, jadeando y...

Inicia sesión y continúa leyendo