Capítulo 24 — Limpiando el desorden

—Bien. Sabía que eras una doncella, así que cuando te pusiste ruda, solo seguí tu ejemplo. No quería asustarte; ya habías estado asustada. Además, hasta que tomaste mi sangre, aún tenías algunas heridas profundas —admitió Fenris mientras la apretaba.

El corazón de Jade dio un vuelco al absorber sus...

Inicia sesión y continúa leyendo