Capítulo 34 — El hijo de Luna

Brazos fuertes, familiares y amorosos la levantaron. Como una niña, se aferró a su rescatador y enterró su rostro en su pecho. Era el aroma de su compañero que había venido por ella. La llevó afuera, de vuelta a la luz. Le picaba la piel, pero ya estaba llorando, así que no importaba. Fenris la llev...

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