Capítulo 38 — Nuevos viajes

Sasa corrió hacia su armario y se puso el atuendo que ya tenía preparado. Cuando volvió a salir, el único en su habitación era Sköll. Sin dudarlo, Sasa se acercó a él y lo abrazó, enterrando su rostro en su espeso y suave pelaje.

—Te voy a extrañar, grandote —anunció Sasa.

*Yo también te extrañaré...

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