Capítulo 58 — Verdaderos monstruos

Con un plan en mente, Sasa comenzó a forcejear contra sus ataduras, frotando sus muñecas hasta dejarlas en carne viva, haciendo que la sangre corriera por sus brazos. La cuerda se tiñó de rojo e incluso chisporroteó con vapor al reaccionar con la plata. No se detuvo hasta que escuchó risas y pasos. ...

Inicia sesión y continúa leyendo