Capítulo 62 — La pesadilla continúa

—Yo, yo, eh, no se supone que, eh, um, bueno, hable con, um, bueno, nadie sobre— continuó el hombre mientras sus ojos buscaban desesperadamente un arma o una salida.

Sasa extendió la mano y deslizó la punta de una garra por su cuello. No lo suficiente para rasguñarlo, pero sí para hacerlo sollozar ...

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