Capítulo 13 Una resaca horrible

No quiero recordar a Alexander entrando al bar, ni la expresión que puso cuando me vio intentando convencerlo de que podía caminar perfectamente. Mucho menos quiero recordar que, según Claudia, terminé apoyándome en él para llegar hasta el auto.

Me cubro el rostro con ambas manos.

—Qué vergüenza.....

Inicia sesión y continúa leyendo