Capítulo 122 Testigo

Lily

La sala de interrogatorios tres huele a café rancio, desinfectante barato y malas decisiones.

La luz fluorescente sobre mi cabeza zumba con tanta fuerza que me dan ganas de arrancarla del techo, mientras que la silla metálica debajo de mí parece diseñada específicamente para sacar de qu...

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