Capítulo 128 Imbécil

Lily

En el segundo en que Knox me arrojó por las puertas del club, cada maldita conversación en la sala se desplomó.

Muerta.

La televisión seguía parloteando como si fuera un detalle irrelevante; una bola de billar repiqueteó en algún lugar; una cerveza cayó al suelo con un golpecito triste...

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