Capítulo 27 Las manos importan

Lily

Yo no hago maletas.

Agarro la bolsa que está en el piso de mi cuarto, la misma con la que volví, y me la cuelgo del hombro. Eso es todo. Ni una segunda mirada. Ni una pizca de duda.

Me doy vuelta y Knox sigue ahí de pie, con los brazos cruzados, mirándome como si esperara… más.

—¿Eso es...

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