Capítulo 100

El vino resbaló por la barbilla de Isabella y empapó su blusa. Tenía los dientes apretados, el rostro retorcido de dolor.

—Basta —la mano de Alfa Sebastian se cerró alrededor de la muñeca de Eira—. Eira. Basta.

Lila cruzó los brazos.

—Alfa Sebastian, ¿ella se atraganta con unas cuantas onzas de v...

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