Capítulo 28 Capitulo 28

La carta que no pide perdón

Isadora se despertó con el cuello sensible y con el rumor de que el norte no había terminado. La puerta seguía abierta un palmo. En el pasillo no había pasos. Salió al patio antes de que el sol calentara. La higuera estaba quieta. El de la cicatriz ya estaba en el portón...

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