Capítulo 84

Punto de vista de Kael

Lo juro, lo primero que escuché esta mañana no fue el canto de los pájaros, el suave susurro de las hojas o el murmullo distante de los trabajadores del festival; fue el gruñido de Atlas.

Y no era un gruñido cualquiera, que conste. Era el gruñido profundo y agobiado de un ho...

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