Capítulo 85 85

Dijo con su tono perezoso:

—No te preocupes, te ayudaré a pujar por la casa. ¿Me crees?

Los labios del hombre se curvaron ligeramente.

—¿Has pensado qué harás con la casa después de conseguirla?

Al oír eso, los ojos de Valeria parpadearon. Sus claros ojos, en forma de albaricoque, brillaron con ...

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