Capítulo 11

La mano del hombre estaba cálida, sorprendentemente suave, a pesar de su abrumadora presencia. Al estrecharla, una oleada de electricidad recorrió mi cuerpo, sacudiendo mis nervios ya desgastados. Sus ojos nunca se apartaron de los míos, y por un instante, vi algo parpadear detrás de ese brillo peli...

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