Capítulo 37

El dolor explota dentro de mí, y no puedo evitar que el grito resuene en el aire. El lobo negro cierra sus mandíbulas en mi brazo, negándose a soltarme. La enorme bestia sacude la cabeza como si quisiera arrancarme el brazo, y trato de golpearlo con el puño para alejarlo. Pero no sirve de nada. Es m...

Inicia sesión y continúa leyendo