Capítulo 50

Frunzo el ceño por un segundo. —¿Sexo o asesinatos?

Sus ojos se abren por un segundo y se cubre la boca para ahogar su carcajada. —Joder. Funciona de cualquier manera. Solo di un número. Preguntaré cuál después.

Me relamo los labios. —Veintitrés y medio... veinticuatro y medio.

—¿Medio? ¿Cómo pue...

Inicia sesión y continúa leyendo