Capítulo 55

Dante me sorprende al transformarse en su forma humana. Aprieta los puños, sus músculos se tensan y sus ojos brillan.

—¿De qué demonios estás hablando? Estoy tratando de ayudarte. Vamos. Por aquí.

Ninguno de nosotros se mueve. Ninguno de nosotros habla tampoco. No sé en quién creer o cómo sentirme...

Inicia sesión y continúa leyendo