capítulo 158

El rostro se me encendió al darme cuenta de lo que habían estado discutiendo.

Lucas apareció junto a mi cama de inmediato, su mano encontrando la mía con facilidad practicada.

—¿Cómo te sientes? —Su pulgar trazaba círculos suaves sobre mis nudillos, y a pesar de mi vergüenza, no pude evitar inclin...

Inicia sesión y continúa leyendo