capítulo 159

El informe de ADN se sentía como plomo en mis manos.

Estaba solo en mi estudio, la luz de la tarde entrando por las altas ventanas no hacía nada para calentar el frío que se había instalado en mis huesos.

Leo lo había entregado personalmente esta mañana, deslizándolo en mi mano con una mirada cómpli...

Inicia sesión y continúa leyendo