Capítulo 58

YO Y LUCA, POR FIN A SOLAS.

Me atrajo hasta sentarme sobre su regazo sin decir una palabra. Mis brazos se enroscaron alrededor de su cuello.

Su boca encontró la mía como la gravedad. Lento. Profundo. De esos besos que no preguntan: reclaman.

—¿Estás bien? —murmuró contra mis labios.

Asentí.

—¿Y...

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