Capítulo 305

Punto de vista de Lina

Obedecí al instante. El corazón me martillaba contra las costillas mientras me movía, colocándome sobre la cama.

Se quitó los pantalones de un solo movimiento y su pene saltó libre: grueso y enrojecido, con las venas palpitando a lo largo del cuerpo, la cabeza ancha ya brill...

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