Capítulo 328

Punto de vista de Lina

No escuché nada del otro lado.

El silencio me oprimía el pecho como un peso físico. No podía quedarme quieta. Mis dedos tamborileaban, inquietos, contra el apoyabrazos de la silla; cada segundo que pasaba se sentía como una eternidad.

Por fin —por fin— mi teléfono vibró....

Inicia sesión y continúa leyendo