Una conspiración real #37: Christian

Observé a Lola untar mermelada en su tostada con una precisión metódica, notando cómo sus manos ya no temblaban como lo hicieron en los días posteriores a la confesión de sus padres. Tres mañanas sin pesadillas—una victoria silenciosa que ninguno de los dos reconoció en voz alta por miedo a romper e...

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