Capítulo 18 DONDE TERMINA LA ARMADURA

Adrick no podía creer lo que veía. Era ella, Elara. Llevaba una sudadera negra y pantalones anchos que la hacían lucir aún más frágil de lo que ya era. La visera de una gorra negra ensombrecía la mitad de su rostro y los rayos de sol que apenas comenzaban a asomarse no iluminaban lo suficiente, pero...

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